Entre los distintos ponentes se encontraba a Paul Dumont, director del departamento de estudios turcos de Estrasburgo. Su intervención entorno al « Tropismo europeo de Turquía » permitió recapitular el deseo de Turquía de adherirse a la Unión Europea. « Musulmana, situada en la encrucijada de continentes y en el corazón del antiguo mundo, ¿tiene Turquía su sitio en Europa? » Si bien la apertura oficial de negociaciones entorno a la adhesión de Turquía a la UE colocó de nuevo en el centro de todas las atenciones un asunto que suscita hoy un debate apasionado, debemos colocar las relaciones euro-turcas dentro de una perspectiva histórica. Durante su apogeo, « el Imperio otomano, tanto balcánico y mediterráneo como oriental, ya estaba fascinado por Europa y sus soberanos gustaban de presentarse como los herederos de los emperadores romanos ». A principios del siglo XIX, cuando se multiplican las reformas institucionales, otra vez va a volver la mirada a Europa. « Que se trate de la creación de un ejército moderno, de la promulgación de nuevos códigos, de la reorganización de la administración, de la puesta en marcha de un nuevo sistema educativo, o bien de la adopción de toda una serie de medidas que pretenden cambiar las mentalidades como los modos de vida », los reformadores turcos van a tender ampliamente hacia Europa. Ésta hará mucho para mantener ese tropismo. Ya a principios del siglo XIX se pondrán las bases de una colaboración económica y política, favorable para las « potencias europeas ». La protección de las minorías, el respeto de los Derechos Humanos, las reformas políticas...son algunas de las contrapartidas que supone una relación euro-turca, la cual , durante los últimos años, ha estado sometida a los cambios bruscos y vacilaciones políticas de los distintos Estados miembros de la UE.

Armağan GÖZKAMAN

Foto : Julien Narboux/Flickr